Praga es la capital de la República Checa y según los libros su fundación se remonta al siglo IX, cuando fue elegida como sede del reino de la ensoñadora región de Bohemia. Fue la meca de reyes, emperadores y bohemios a lo largo de toda su historia y actualmente, una de las joyas más codiciadas de Europa Oriental.
Atravesada por el río Moldava, que la divida de sur a norte. Su belleza y patrimonio histórico la convierten en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo, y desde 1992 el casco histórico de la ciudad es Patrimonio de la Humanidad.
La ciudad, que desde hace tiempo atrae turistas de todo el mundo por su misticismo, cultura y belleza medieval, con más de un millón de habitantes, la más poblada del país, es también conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada. Visitar Praga es como introducirse en un cuento de hadas en el que sus mágicas torres muestran a pacientes princesas.
Belleza es la palabra para nombrar esta ciudad y sus múltiples castillos, museos, palacios y calles. Praga es definitivamente para conocer en profundidad y a pie, sus calles parecen creadas para el simple disfrute de los sentidos. El marcado ambiente medieval que envuelve la ciudad es capaz de hacer retroceder a sus visitantes hasta tiempos inmemoriales para que nunca olviden un lugar tan especial.
Praga se convirtió en una de las capitales más importantes de Europa en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo en el siglo XX sufrió las dos guerras mundiales y, principalmente, la dictadura nazi. Tras la segunda guerra, quedó dentro de la esfera de influencia soviética. Tras la Revolución de terciopelo y la caída del Muro de Berlín la ciudad se ha ido adaptando a la economía de mercado.
Primavera y otoño son las mejores épocas para visitar Praga, especialmente nosotros recomendaríamos mayo y junio, donde las horas de día y la temperatura media son las más compensadas. Como consejo, debéis llevar algo para la lluvia, en estos meses llueve bastante. Como último mes para no pasar frío, Octubre.
Hay varios puntos que sí o sí deben figurar en la lista de cualquier visitante:
El Castillo de Praga: Su más insigne complejo arquitectónico por el que pasaron no sólo los reyes que lo fundaron, sino también emperadores romanos, y más cerca en el tiempo los presidentes del país. Si bien conoció guerras, incendios, reconstrucciones y leyendas, hoy se alza como parte del complejo gótico más grande del mundo. Alberga en su seno actractivos como la Catedral de San Vito, el palacio Lobkowicz y el Callejón del Oro.
La Catedral de San Vito: Es un templo dedicado al culto católico. Desde 1989 está dedicada a San Vito, San Wenceslao y San Adalberto. Ha sido el escenario de la coronación de todos los reyes de Bohemia y en ella se encuentran también enterrados todos los santos obispos y arzobispos y un buen número de reyes. La catedral, aunque católica, es de propiedad estatal desde el inicio de su construcción en el siglo XIV.
El Palacio Lobkowicz: Uno de los edificios mas hermosos de Europa. Se construyó a mediados del siglo XVI, se llamó Palacio Pernstejn en un principio, pero cambió de nombre cuando la sobrina de este hombre se casó con el Príncipe Loblowicz.
A partir de entonces el palacio fue testigo privilegiado de muchos de los eventos históricos mas importantes de Bohemia y con ellos la familia Lobkowicz reforzó un poder que mantuvo durante tres siglos.
Durante estos 300 años el palacio pasó de príncipe en príncipe y después de la Segunda Guerra Mundial y la abolición de los títulos nobiliarios en 1918 el último príncipe entregó muchas de las habitaciones al gobierno para que allí se acomodara el Primer Ministro.
El Callejón del Oro: El célebra callejón fue formado en su origen por las viviendas de los guardianes de de la fortaleza y luego por orfebres y artesanos. Pero el dato que lo transformó en un sitio obligatorio de visita para todo viajero es, que el escritor Franz Kafka vivió durante dos años en una de esas casas, más precisamente en la número 22 de la callejuela.
El Puente de Carlos: Es el gran ícono checo, con sus estatuas que vigilan el largo cruce por el río Moldava. Lo mejor es recorrerlo en distintos horarios, ya que vale la pena verlo envuelto en la neblina de la mañana y también con las luces artificiales de la noche, y su célebre Reloj Astronómico, que con su curioso mecanismo, y varias figuras animadas, domina desde lo alto la Plaza de la Ciudad Vieja.
La Torre de Ayuntamiento: Donde está el reloj, ofrece una de las mejores panorámicas de la ciudad.-
La Casa Municipal: Una verdadera joya de estilo Art Nouveau, que deja a uno admirado por el nivel de sus frescos, balcones y detalles. Su realización reunió a los más prestigiosos artistas y arquitectos checos, convocados para crear un auténtico baluarte cultural.
Museo Nacional: Ubicado en uno de los edificios neo renacentistas más famosos de Praga se encuentra el Museo Nacional. Por sus colecciones y por el propio edificio su visita merece la pena.
Museo del Comunismo: El Museo del Comunismo de Praga narra la historia de la República Checa del siglo XX, desde la implantación del régimen comunista hasta la Revolución del Terciopelo.
Monte Petřín: Con una altura de 140 metros sobre el nivel del río, el Monte Petřín es uno de los mejores lugares para admirar Praga. En su cima se encuentra la Torre de Petřín. Es un buen parque para ir con niños.
Isla Kampa: La situación privilegiada de la Isla Kampa la convierte en el parque más animado de Praga. En ella podréis encontrar restaurados alguno de los viejos molinos de la Edad Media.
Jardín Vrtba: El Jardín Vrtba es uno de los jardines barrocos más bonitos de Praga. Este pequeño lugar de relax se encuentra en el corazón de Malá Strana, muy cerca de su plaza principal.
La lista de los lugares a visitar puede ser interminable y entre los infaltables también se encuentran la Casa Danzante, un edificio curvilíneo inspirado en las figuras de los bailarines Ginger Rogers y Fred Astaire; y la Plaza Wenceslao, escenario de la famosa Primavera de Praga, actualmente rodeada de museos y centros comerciales.
Y entre tanto recorrido, es necesario hacer pausas, y sentarse en los cafés típicos de la Ciudad Vieja. El orgullo de los locales es el sistema de transporte, que tienen un estado y una puntualidad de cada uno de los subtes y colectivos, que realmente son admirables.

hermosisima, un paseo soñado. no se puede perder