Desde la Paloma hasta Chuy, la costa este uruguaya ofrece palmares, dunas, bosques, lagunas, historia, y todo lo bueno para pasar un otoño dorado. Empezando por La Paloma, pasando por La Pedrera, Cabo Polonio y Punta del Diablo, hasta Valizas, son todos destinos de la Costa de Rocha, para pasarla muy bien.
Mucha gente recorre estos lugares en verano, pero son pocos los privilegiados, aparte de los lugareños, lo bello de la zona apenas arranca el otoño. Y uno de los plus que encontramos aquí, en estos 180 km. de costa, es el de la gastronomía. La gran mayoría de los sabores son en torno al mar, ríos y lagunas, ya que la gran propuesta son en base de calamares, camarones, cangrejo, chipirones, sirí, corvina, atún, pero por supuesto lo que también vamos encontrar en el menú de los restaurantes locales es el clásico chivito uruguayo.
Comenzando por La Paloma, en el kilómetro 0 de la ruta 15, es reconocida por su variedad de playas, hoteles, posadas, el casino y una feria artesanal en el pequeño, pero encantador centro comercial. En el casco viejo están las construcciones más antiguas y tradicionales. Las playas son todas distintas, como Anaconda con sus bravas olas, La Balconada con una puesta de sol increíble,
Los Botes, ideal para caminar por la arena y observar los maravillosos colores que sólo los barquitos de los pescadores artesanales pueden darle, para saborear los buñuelos de algas,la belleza del faro y las imágenes que se pueden captar desde allí, y desde 2005 el lugar muestra el reloj solar más alto del mundo.
Siguiendo el camino llegamos a La Pedrera, con una hermosa paleta de colores formada por el verde de su vegetación, el colorido de las casas y el dorado de su playa, hacen de este lugar un sitio ideal para el descanso,
disfrutando de una excelente oferta gastronómica y una infraestructura de calidad. Hasta la iglesia conjuga con el lugar con sus coloridas paredes y la campana que fue rescatada de barco que naufragó años atrás en sus costas.
Luego de una pequeña aventura atravesando médanos, llegamos a Cabo Polonio, que comenzó siendo una aldea de pescadores , y a pesar de la visita permanente de los turistas, los hospedajes no poseen luz eléctrica y tienen servicios limitados.
Solamente un hotel sobre la playa ofrece todos los servicios. Lo que ha ido creciendo son las actividades artesanales y el turismo gracias a sus playas doradas e infinitas. Uno de los entrenimientos es caminando hasta el faro, rodeados de una colonia de lobos marinos.
A 15 km. está Valizas, un pequeño poblado con playas extensas y grandes dunas, y también con pocos servicios, ubicado junto al río del mismo nombre, que desemboca en el océano Atlántico. Navegando a bordo de un barquito hasta la Laguna de Castillos, veremos un hermoso monte de ombúes. Lo ideal es terminar el recorrido, camarones al aljillo en cualquier puesto que se encuentran a orrillas del río.
Y por último, el último balneario, Punta del Diablo, antes de llegar a la frontera con Brasil. Posee un interminable muelle que se pierde en el mar. A la derecha nos encontramos con la playa La Viuda, donde estallan fuertes olas, desde arriba del acantilado y desde elegantes casas se disfruta de una vistas increíble, y en cambio para la izquierda nos encontramos con las cabañas de los pescadores , donde su playa nos recibe con todos los colores de sus barcos, y más adelante la playa de Rivero, muy tranquila y extensa.
Punta del Diablo ofrece todos los servicios y tiene de toda clase de alojamiento como camping, hoteles, cabañas, residenciales, restaurantes, ferias artesanales, y un museo dedicado a la vida del acéano y sus orillas.

Q hermoso!! me gustaria vivir alli