Menorca: la elegante joya del Mediterráneo

Visitando el Mundo Por Visitando el Mundo El 4 de junio de 2011

Menorca es la joya de las Islas Baleares y una del Mar Mediterráneo. Serena, elegante, digna, un verdadero placer para el espíritu y la vista. Esa isla que todos los viajeros soñamos visitar algún día.

Ese destino de playa donde, sin estar masificado por el turismo para ver una pequeña cala, tranquila y apartada, donde quedarnos y disfrutar de la calma que se respira en toda la isla y de sus inmensas y tranquilas aguas color turquesa.

Menorca ya fue históricamente el refugio de los barcos que comerciando recorrían el Mediterráneo, pero no siempre en calma. Por su situación, Menorca, recibió en sus costas a fenicios, cartagineses, romanos y musulmanes. Y tras el tratado de Utrecht, en el año 1708, cuando  pasó a manos inglesas, alcanzó su máximo esplendor, gracias a que la dotaron de la imagen que tiene hoy día, además de fortalecerla defensivamente de los acosos a que era sometida habitualmente por la piratería.

Menorca, es mucho más llana que Mallorca e Ibiza. Tiene paisajes muy diferentes entre el norte y el sur. El norte es mucho más agreste y destaca por sus acantilados, sus playas de arena oscura y su mar verdoso. El sur, por el contrario, es mucho más tranquilo y relajante, con calas de arena blanca y aguas de un azul turquesa espectacular. En el Sur es donde nos encontramos las mayores muestras de la cultura prehistórica en forma de taulas y talayots, entre la que destaca, principalmente la naveta de Tudons, el monumento funerario más antiguo de Europa.

Mahón, es la capital oficial de la isla, y el municipio más oriental de toda España. Es una ciudad muy sobria, serena y tranquila, con casas de fachadas blancas y limpias, con su gran puerto, impecable, y edificios barrocos y neoclásicos, como el Ayuntamiento, o las iglesias de la Concepción, Santa María o San Francisco y la calle Isabel II, imperdible por sus casas señoriales.

Sólo son 50 kilómetros los que separa el este del oeste de la isla, y sólo 44 kilómetros sus dos principales ciudades, que son Mahón y Ciudadela. Y la carretera más importante, la Camí d’en Kane que llega hasta el Mercadal, dejando a los lados unos paisajes quietos, con las colinas de la Tramuntana al norte y las llanuras del Migjorn al sur. Y en el camino, se puede visitar el Monte Toro, de 357 metros de altitud, de donde es hermoso observar la isla desde su punto más alto.

Menorca combina la monumentalidad de sus dos ciudades principales, Ciudadela y Mahón, con la arquitectura típica de sus pequeños pueblos, como Binibeca Vell, con unas playas espectaculares y un ambiente sano y  relajado.

Pero son las calas lo que más llama la atención, siempre encontraremos alguna que cumpla con nuestros sueños, solitaria y tranquila. A veces tienes que pasear la costa para encontrar la que más te puede agradar, pero aún así, las conocidas son dignas de visitar porque aún conservan un encanto especial. Por ejemplo, la Cala Macarelleta es un auténtico lujo, es una pequeña playa de arena blanca, enmarcada por pequeños acantilados que la protegen y reservan de la vista del turismo, bañada por las suaves olas del Mediterráneo. Otros son: Saura, la playa más bella de toda Menorca, que es otra cala casi inaccesible, con dos pequeñas playas de arena fina separadas por una espesa vegetación. O la Cala en Turqueta, cuyos pinares llegan hasta el mismo mar.

Las calas del norte por ejemplo, son mucho más agrestes y salvajes, con un mar mucho más verdoso, y unos salientes muy escarpados. Abundan los acantilados, y el que no habría que dejar de ver es el cabo de Faváritx, que forma parte del Parque Natural de S’Albufera des Grau, a cuyos pies siempre rompe el mar bravío. Este Parque es el núcleo de la Reserva de la Biosfera con que fue nominada Menorca hace unos años. Tampoco debemos dejar de  visitar al Cabo de Cavallería, que conforma uno de los lugares más bellos de la isla. Tiene acantilados de casi 90 metros de altura; al oeste se ubican recónditas playas de difícil acceso casi vírgenes.

Y lo mejor es ver el atardecer en el puerto de Ciudadela, mientras disfrutas de un refrigerio en los barcitos que hay en el paseo marítimo, junto al puerto, al pie de su antigua muralla, donde se asoman el bastión del Born y el Ayuntamiento. Sus palacios y su gran Catedral gótica llena de gárgolas son imperdibles.

En cuanto a la gastronomía, lo que no puedes es dejar de probar la clásica Caldereta de Langosta y el queso de Mahón, con miel y romero. La sopa de pescado, la sobrasada y la carn i xua (embutido) son otros elementos típicos de la gastronomía menorquina.

En cuanto a la hotelería, la tiene para todos los gustos y presupuestos, y aquí le nombro algunas opciones para tener en cuenta:

Hotel Catalonia Mirador Des Port, Hotel Beach Club, Hotel Pueblo Menorquin, Hotel Port Mahon, Hotel Mediterrani, Hotel & Spa la Quinta,  Hotel Capri, Hotel Valentin Son Bou, Hotel Grupotel Club Turquesa de Mar, Hotel Prinsotel la Caleta, Hotel Port de Ciutadella, Hotel almirante Farragut, Hotel Insotel Club Punta Prima, Hotel Morvedra Nou, Hotel Santo Tomas, Hotel Barcelo Hamilton, Hotel Grupotel Macarella, Hotel Cala Galdana, Hotel Grupotel Aldea Calan Bosch, Hotel Playa Azul, …..

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