Calabria, la belleza del mundo clásico. Parte I

Visitando el Mundo Por Visitando el Mundo El 1 de mayo de 2012

Calabria es la punta de la bota italiana, rodeada por los mares mediterráneos Jónico y Tirreno, seprada de Sicilia por el estrecho de Mesina. El sur de Italia atrae por sus playas, historia y parques naturales, además de todo el sabor de la cocina calabresa.

Los tres macizos montañosos, cada uno con us flora y su fauna particulares, le dan a Calabria su encanto particular. Con unos 800 km. de playa, de las cuales Tropea y Le Castella son las más concurridas , además de las pequeñas aldeas de pescadores.

También encontremos en esta bella tierra el patrimonio arquitectónico, testimonio de los imperios que conquistaron la región, hoy dividida en la provincias de Catanzaro, Reggio Calabria, Cosenza, Crotone y Vibo Valentia.

De la época que gobernaron los bizantinos, griegos, romanos, lombardos, normandos y españoles, quedó una imponente colección de iglesias, monasterios, castillos y palacios.

Como el caso de los famosos “bronzi di Riace”, dos estatuas griegas de bronce de 2.500 años de antiguedad, que fueron descubiertas en 1972, y hoy pueden verse en la ciudad de Reggio Calabria, en el Museo Arqueológico Nacional de la Magna Grecia.

Reggio Calabria es la ciudad calabresa más grande y antigua, con una belleza única probablemente por sus jardines paronámicos frente al mar, sus amables cafés y los edificios Art Noveau, de fines del siglo XIX, además del castillo que construyó el rey de Aragón, quien conquistó la ciudad en 1433.

Pero hay mucho más para ver y conocer en Calabria. En la provincia de Reggio Calabria se encuentra el parque nacional de Aspromonte, lugar donde combatió Garibaldi durante el “Risorgimento”, que hoy atrae por sus senderos en el bosque, manantiales, sus águilas, zorros, jabalíes, sus leyendas de bandoleros, además por su moderno centro de esquí, que lo ha hecho un lugar para visitar todo el año.

A los pies del Aspromonte encontramos la aldea de Samo, conocida por sus manantiales naturales, los “fiumari”, torrentes que bajan de las montañas al mar. En el estrecho de Messina se encuentran la mitología y la historia de Sicilia: El poeta Homero habló de este sitio , con su roca coronada por el castillo de los Ruffo.

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